25/03/2011
Como parte dos esforços para incluir o Médico Veterinário no Núcleo de Apoio à Saúde da Família (Nasf), o Conselho Federal de Medicina Veterinária (CFMV), presidido por Benedito Fortes de Arruda, solicitou diretamente ao Ministro da Saúde, Alexandre Padilha, a alteração da Portaria GM no. 154, de 2008 que cria o Nasf, porém, não insere a Medicina Veterinária entre as profissões que atuam no Núcleo.
Ao receber o ofício, em mãos, o Ministro mostrou-se receptivo e reconheceu o pleito, pois entende a importância do Médico Veterinário para a saúde pública. Padilha comprometeu-se a encaminhar o documento à Secretaria de Atenção à Saúde (SAS) do Ministério para avaliação. O CFMV foi representado na reunião pela Comissão Nacional de Saúde Pública Veterinária do Conselho.
No documento, o Presidente do CFMV diz que “a inclusão da Medicina Veterinária no Nasf transcende o aspecto individual da atenção básica e abrange todo o contexto individual, coletivo e ambiental como gerador de doença”. Arruda lembra a importância da formação e conhecimentos, próprios do Médico Veterinário, referentes a doenças transmitidas e veiculada por animais (zoonoses) e doenças transmitidas por alimentos de origem animal.
O Presidente do CFMV também lembra que, atualmente, organismos internacionais como Organização Mundial de Saúde, Organização das Nações Unidas para a Saúde e Alimentação e Organização Internacional de Saúde Animal já defendem a estratégia de “um mundo, uma saúde”, ou seja, que além do tratamento individual “a saúde depende também do controle e prevenção de enfermidades infecciosas, emergentes e reemergentes; observada a interface entre o homem, animais e ecossistemas, para os quais o Médico Veterinário pode contribuir diretamente”.
A participação do Médico Veterinário também vem contribuir para o cumprimento das diretrizes do Núcleo de Apoio à Saúde da Família que são interdisciplinaridade, intersetorialidade, educação popular, território, integralidade, controle social, educação permanente em saúde, promoção da saúde e humanização.
O CFMV enfatiza que a inclusão da Medicina Veterinária na Portaria GM no. 154/2008 não acarretará em participação automática deste profissional nas equipes, já que a composição é definida pelo gestor de cada município e dependerá da análise da realidade epidemiológica. Porém, permite que o Prefeito ou Secretário de saúde possa solicitar a inclusão do profissional, o que hoje não é permitido.
Assessoria de Comunicação CFMV
sábado, 26 de março de 2011
sábado, 12 de março de 2011
segunda-feira, 7 de março de 2011
LA MÁS ANTIGUA DE AMÉRICA DEL SUR

A pesar de que los productos derivados del ganado cimarrón que habitaba "las pampas" en el siglo XVIII satisfacían muchas de las necesidades cotidianas de la población y se exportaban en grandes cantidades, no había veterinarios en esa época en la Argentina y los pocos de los que se tiene noticia se encargaban, más que nada, de atender equinos urbanos. Prueba de que la historia la veterinaria en la Argentina está ligada al desarrollo de la industria ganadera es que el desarrollo del manejo racional de la cría y la práctica del sistema de conservación de la carne por el frío (que permitió la exportación de carnes congeladas a Europa) hicieron imperiosa la presencia de veterinarios durante el siglo XIX en Buenos Aires.
Hasta ese entonces eran veterinarios extranjeros quienes intentaban resolver los problemas de sanidad del ganado que generaba la llegada al país de reproductores extranjeros sin control sanitario de ninguna especie. Pero importar profesionales implicaba una gran inversión para los estancieros por lo que en 1881, a través de la Sociedad Rural, solicitaron a las autoridades bonaerenses que se creara una cátedra de veterinaria, que funcionaría dentro de la Escuela Práctica de Agricultura que, desde 1872, dictaba clases para jóvenes procedentes del Asilo de Huérfanos en los terrenos conocidos como Santa Catalina, en Lomas de Zamora.
Fue así que la Legislatura de la provincia de Buenos Aires sancionó el 13 de septiembre de 1881 la Ley 1.424 que disponía la creación de una Casa de Monta y Escuela de Veterinaria que se establecerían junto a la Escuela Práctica de Agricultura de Santa Catalina y una Comisión presidida por el ilustre abogado y ex ministro de Hacienda de la provincia, Doctor Mariano Demaría llevó adelante el proyecto. Esta escuela dio origen a la Facultad y fue la primera de América del Sur.
Sus objetivos fundacionales fueron "relacionar los descubrimientos de la ciencia con las diferentes ramas de la producción animal y vegetal" y "formar hombres que, por sus conocimientos especiales, pudiesen comprender y descubrir las leyes de la naturaleza y aprovechar los progresos de la ciencia para mejorar las razas, su multiplicación y conservación".
La Comisión presidida por Demaría encargó al comerciante Guillermo Arning que buscara en Europa a los profesionales encargados de inaugurar los estudios superiores de agronomía y veterinaria en nuestro país. En agosto de 1882 el delegado ya había contratado a cinco profesores belgas -el ingeniero civil Camilo Gillet, el ingeniero agrónomo Gustavo André y los veterinarios Carlos Lambert, Carlos Tombeur y Desiderio Bernier- y uno francés -el ingeniero agrónomo Julio Frommel-, que serían los fundadores del Instituto. La Escuela de Agronomía y Veterinaria y Haras de la Provincia de Buenos Aires abrió sus puertas el 6 de agosto de 1883 (día en que se conmemoran en nuestro país los estudios veterinarios) y posteriormente tomó la denominación de Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina.
A Tombeur se le confió la dirección de la Escuela de Veterinaria en tanto que André fue nombrado Rector del Instituto. Lambert tuvo a su cargo la dirección del Haras. En año de su inauguración, 18 alumnos se inscribieron para rendir el examen de ingreso: 12 de ellos para cursar los estudios de primera categoría que comprendían cuatro años de duración y otorgaban títulos de "Capacidad Agrícola" y de "Capacidad para ejercer el Arte Veterinario" y 6 para realizar una carrera de dos años que concedía un certificado de haber hecho los estudios requeridos para el grado de mayordomo.
De los 12 que querían realizar la carrera de cuatro años aprobaron 10, mientras que los 6 aspirantes a mayordomo rindieron correctamente. Fue entonces que 16 alumnos comenzaron los estudios el 6 de agosto de 1883, fecha de inauguración de las clases, y no 17 como se creyó durante algún tiempo. El error, que consta en una placa del Instituto, proviene de que en el Libro de Matrículas nadie quiso ocupar el lugar número 13. En esa época, las clases duraban desde el primero de marzo hasta fines de noviembre, cuando comenzaban los exámenes. Las evaluaciones duraban 25 minutos reloj en mano y quienes obtenían malas calificaciones reiteradamente eran expulsados.
La división de los cursos en dos categorías cambió en 1884 cuando desapareció la carrera corta.
A fines de 1887, 10 estudiantes de agronomía y 3 de veterinaria rindieron sus exámenes generales finales y el 23 de julio de 1888 se presentaron a rendir una tesis. Pero el tiempo no alcanzó y se decidió que quienes aún no había concluido lo hicieran precisamente el 6 de agosto, fecha en la que además se entregaron los diplomas. En aquel día obtuvieron su título de "Competente en la ciencia veterinaria", los primeros tres veterinarios recibidos en el país: el mendocino Custodio Ángel Martínez, el porteño José María Leonardo Agote y el catamarqueño Calisto Ferreyra.
El nivel académico de los primeros grupos de egresados hizo que las autoridades provinciales prestaran mayor atención a los estudios que se prestaban en Santa Catalina. Ya no se trataba de una simple institución de enseñanza media sino que quienes egresaban estaban en condiciones de equipararse con profesionales de grado universitario de Europa.
Por ello el 4 de junio de 1889 entró a consideración del Poder Legislativo provincial un proyecto del Ejecutivo para crear una Facultad de Agronomía y Veterinaria sobre la base del Instituto Agronómico y Veterinario. Sin embargo, la provincia atravesaba una crisis financiera que impedía realizar cualquier construcción en Santa Catalina, por lo que se decidió su venta parcial en lotes y el inmediato traslado del Instituto a la ciudad de La Plata elevándolo a la categoría de Facultad por una ley sancionada el 12 de noviembre de 1889.
Ese mismo año el senador provincial Rafael Hernández -hermano del autor del Martín Fierro y verdadero fundador de la Universidad provincial de La Plata- había presentado a la legislatura un proyecto por el cual se erigiría una casa de altos estudios en la capital de la provincia y a fines de diciembre ambas Cámaras aprobaron la iniciativa. La Ley fue promulgada por el gobernador Máximo Paz el 2 de enero de 1890 y recién el 8 de febrero de 1897 el gobernador Guillermo Udaondo dio un decreto ordenando la construcción de la Universidad.
El 15 de noviembre de 1902, el ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación Doctor Juan Fernández y el gobernador de la provincia de Buenos Aires Doctor Marcelino Ugarte firmaron un convenio por el que la provincia cedía a la Nación, en propiedad y a título gratuito, la Facultad de Agronomía y Veterinaria, el establecimiento de Santa Catalina y el Observatorio Astronómico. El convenio fue aprobado por la legislatura provincial el 23 de diciembre de 1903 y por el Poder Ejecutivo de la Nación el 31 de diciembre de 1904.
En 1905, el Doctor Joaquín V. González desempeñaba la cartera de Justicia e Instrucción Pública, siendo presidente de la república el Doctor Manuel Quintana. Preocupado por los problemas de organización universitaria concibió la idea de organizar una nueva universidad, de carácter científico y experimental, en la que se desarrollara ampliamente la investigación científica y se impartieran las enseñanzas primaria y secundaria, también de carácter experimental. Puso entonces su mirada en la que malamente funcionaba en La Plata, observando las principales casas de estudio existentes y que podrían integrar la universidad soñada.
En ese momento, el plan de estudios de la carrera de Veterinaria era de 4 años y comprendía 23 asignaturas y actividades (como ejercicios prácticos de zootecnia y excursiones en el último año). A su vez, la Escuela Práctica también tenía un Plan de Estudios de cuatro años, con 18 asignaturas.
Sin embargo, en 1920, una serie de conflictos provocaron la división de la Facultad de Agronomía y Veterinaria. El Consejo Superior de la Universidad designó una Comisión que se expidió el 29 de diciembre de ese año, aconsejando constituir, a partir del 1º de enero de 1921, a la Facultad de Veterinaria como entidad autónoma, separada de la de Agronomía teniendo en cuenta la misión híbrida de estas dos instituciones que persiguen fines completamente diversos.
Para ese entonces, el plan de estudios era de cuatro años y los estudiantes podía obtener el título de Doctor en Medicina Veterinaria realizando un trabajo de tesis al finalizar la carrera. Este plan sufrió algunas modificaciones menores y el que se implementó en 1926 tuvo vigencia hasta el ciclo lectivo de 1950.
En 1951, se creó la Carrera del Doctorado en Ciencias Veterinarias con 5 años de estudios y la aprobación de una tesis doctoral. Ese año el Honorable Consejo Directivo resolvió el cambio de denominación de la casa, adoptando el de Facultad de Ciencias Veterinarias.
Los Planes de Estudio correspondientes a los años 1881, 1920, 1925 y 1936 han sido relevantes en la historia de la institución. Se dictaban en cuatro años y tenía entre 25 y 27 materias. La diferencia más significativa fue el cambio que produjeron en la denominación del título profesional: los graduados del plan estudios de 1920 se recibían de Doctor en Medicina Veterinaria. En cambio, a partir de 1925, el título habilitante fue de Médico Veterinario.
El Proyecto de Plan de Estudios de la Facultad de Medicina Veterinaria aprobado el 9 de septiembre de 1925, estipulaba:"La enseñanza de la medicina veterinaria debía deberá ser esencialmente práctica a fin de que los profesionales sean de inmediato útiles en sus especialidades, al país y a sí mismos. Dicha enseñanza descansará sobre una base científica completa por cuanto no podría concebirse que una Facultad proporcione a sus alumnos como únicas armas los conocimientos del práctico o empírico. El ciclo completo de estudios será de cuatro años y el título que se otorgará será el de Doctor en Medicina Veterinaria".
A partir de 1957 se modificó parcialmente el plan de estudios de 1925, se introdujeron nuevas asignaturas y se cambió el nombre de Facultad de Medicina Veterinaria por el actual de Facultad de Ciencias Veterinarias. Desde 1951 hasta 1963 inclusive, la Facultad de Ciencias Veterinarias establecía que el título de grado que se otorgaba a los egresados de la carrera era el de Doctor en Ciencias Veterinarias. Para obtenerlo se debían aprobar todas las materias del plan de estudios de la carrera del Doctorado en Ciencias Veterinarias y, luego, un trabajo de tesis.
A partir de 1963, se acuerda otorgar dos títulos: Para el grado, el de Médico Veterinario, al finalizar la carrera y una vez rendidas y aprobadas todas las asignaturas exigidas en el plan de estudios. Para el posgrado, el de Doctor en Ciencias Veterinarias, a todo aquel egresado que aprobara un trabajo de tesis.
El primer Médico Veterinario en obtener su título de Doctor en Ciencias Veterinarias con esta modalidad (rindiendo una tesis frente a 5 jurados) fue Moisés Capera Lozano, el 15 de noviembre de 1966.
A partir de 2006 la Facultad pondrá en marcha un nuevo plan de estudios de la Carrera de Ciencias Veterinarias.
A lo largo de su historia la Facultad ha logrado ser acreditada por la Unión Europea y lleva adelante un convenio de cooperación técnica con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón que fue definido por el actual presidente de la Universidad como el de mayor envergadura en la historia de la institución.
http://dns.fcv.unlp.edu.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=400&Itemid=900
quarta-feira, 2 de março de 2011
sábado, 26 de fevereiro de 2011
PRIMEIROS RESULTADOS DA PARCERIA GRUPO INN (Argentina) e a UNIVET (Brasil)


A UNIVET hoje vem colhendo, após 11 anos, os primeiros frutos de sua integração com nossos colegas latinoamericanos. O Brasil é, reconhecidamente, hoje, um dos grandes centros educacionais nas Américas. Há algumas semanas divulguei o trabalho do GRUPO INN, administrado pela colega argentina Alheli Gonzales Chaves. Desse contato sugiram oportunidades, que já começam a ser aproveitadas por nossos integrantes.
Os colegas Moyses Serpa (mestre em cardilogista) do Rio de Janeiro e Sidney Piesco (mestre em fisioterapia) de São Paulo são os dois primeiros colegas a participarem desta aproximação latinoamericana. Outros colegas também foram contactados e continuo no aguardo das confirmações de interesse.
A UNIVET vem se correspondendo com diversos países e as oportunidades continuarão aparecendo. Se você tiver interesse em ofertar cursos na sua área, não seja tímido, entre em contato.
Agora, se você se interessou por algum curso do GRUPO INN e não pode ir a Buenos Aires, no momento, não se preocupe, pode optar por vários cursos a distância.
Um grande abraço para todos.
Mauricio Aquino
sábado, 29 de janeiro de 2011
QUEM TEM MEDO DO CARACOL? www.achatinafulica.com

Mauricio Aquino
Médico Veterinário
Pós-graduado em Docência para o Nível Superior
Mestrando em Ciências da Saúde
www.caramujoafricano.com
projeto@caramujoafricano.com
Os caracóis são consumidos como alimento desde a era Paleolítica. Grandes quantidades de conchas encontradas pelos arqueólogos próximas as cavernas ou em sambaquis (*) no norte da África, que datam da pré-história, confirmam o seu largo consumo, especialmente, nos períodos de pouca caça, pois eram fáceis de encontrar e armazenar por longos períodos, graças a sua fisiologia. Os moluscos terrestres sempre representaram uma opção alimentar fundamental na história do homem.
Bertran (2010, pg. 8) assim descreve a existência dos grupos humanos na pré-história na região centro-oeste brasileira: “As condições climáticas influíam poderosamente na dieta alimentar dos grupos indígenas. Para se ter uma idéia dessas influências – não mais do que num curto intervalo de 300 anos, de 7.500 a 7.200 anos AP – a região do abrigo de Serranópolis aparece estando submetida a um período muito seco, sendo que a caça deixou de influir significativamente na alimentação e apenas a coleta de moluscos, principalmente, e de pequenos répteis manteve importância. Mais do que nunca, entre 7.000 e 6.600 anos AP a alimentação de origem animal, restringiu-se aos moluscos, pois até os répteis pouco aparecem, comenta o professor Moreira. Eis o homem pré-histórico brasileiro como cultor do ‘francesíssimo’ escargot, o delicioso caramujo. De fato, pesquisas atuais indicam que em 200 gramas de molusco há 50 de proteínas, o que leva Luiz Moreira a conjeturar que “a obtenção de alimentos nunca se constituiu em grandes problemas para aquelas comunidades e que o homem pré-histórico da região teria um regime alimentar conveniente”.
Enquanto diretor de Espeleomergulho do Centro Espeleológico de Alagoas (CEA) encontrei, em 1999, no interior de cavernas na cidade de Paripiranga, na Bahia, próximo à divisa com Sergipe, blocos de sambaquis, contendo amontoados de conchas de Megalobulimus em processo de fossilização, demonstrando o seu consumo por antigos ocupantes nesta região, há milhares de anos.
Gregos e romanos tornaram-se, posteriormente, grandes apreciadores caracóis e levantamentos arqueológicos do acampamento de uma legião romana acantonada na antiga Gália, hoje França, demonstraram que os escargots eram alimento exclusivo dos oficiais romanos. Já Ribas (p.17,1984) comenta que “há referências a várias criações organizadas em cativeiro na Roma antiga”.
Os médicos da Antigüidade (séculos V a X d. C.), em geral, conheciam os efeitos preventivos e terapêuticos da alimentação. Textos de Hipócrates, célebre médico da Grécia antiga, revelam alguns produtos alimentícios consumidos pelos gregos e também a associação entre alimentos e o combate a doenças. São citados [...] moluscos. [...] A alimentação na Roma antiga era bastante parecida com a alimentação na Grécia. (NUT/FS/UnB – ATAN/DAB/SPS, 2010)
Na Idade Média foi largamente consumido nos mosteiros, como alimento durante as vigílias e durante a Sexta-feira da Paixão quando é, desaconselhada, a ingestão de carne.
Contemporaneamente é servido, informalmente, como petisco em bares da Espanha e de Portugal, frito ou empanado, acompanhando cerveja; ou sofisticadamente, como iguaria nos restaurantes franceses. No dia-a-dia o seu consumo faz parte da cultura tradicional dos camponeses franceses. Em alguns países da África, a exemplo de Gana, o caracol não é apenas uma das fontes protéicas mais consumidas, mas também está associado à tradição e a rituais religiosos. No Brasil, o consumo de caracóis está quase restrita a duas parcelas da sociedade, antagônicas a maioria dos demais hábitos. Ou é uma minoria de alta renda, gourmets e europeus, que moram no país ou, por outro lado, são os rurícolas de baixa renda, em especial no Norte e no Nordeste, que se atiram à coleta de caracóis nativos como uma das poucas alternativas em períodos de carência alimentar ou para ser utilizado na zooterapia tradicional. De acordo com Brandão (2010) o gênero nativo mais consumido no país é o Pomacea.
Dona Jurandir Lopez Ferreira, residente na Fazenda Sta Mônica, em São Luiz do Quitunde, interior de Alagoas, me repassou a sua tradicional receita de Aruás (Pomacea) que está na família a gerações: Coloca-se os aruás em uma panela com bastante água e deixa-se ferver até que se soltem da concha, em seguida escorra a água e lave-os bem com suco de limão para retirar o muco. Depois de limpos, voltam ao fogo para cozinhar. Escorre-se a água depois de cozidos e então, acrescenta-se o leite de coco e os temperos usuais para moqueca de peixe. ( cebola, tomate, cheiro verde, pimenta, coentro... ) deixando-os mais um tempo no fogo. Depois é só servir ainda quente.
Recomendo que, depois de retirados das conchas, sejam submetidos a um cozimento em panela de pressão por pelo menos 20 minutos, contados a partir do início da fervura, tempo mais do que necessário para inativar quaisquer parasitos novivos ou não à saúde.
Desde a introdução do Achatina fulica (caracol africano) no Brasil existe uma preocupação exagerada quanto a transmissão de duas parasitoses: o Angiostrongylus cantonensis e Angiostrongylus costaricensis. Não há como negar essa remota possibilidade, sob condições especialíssimas, como quando ingerido cru ou mal cozido.
O A. Cantonensis é um verme pulmonar de roedores, a causa mais comum da Meningite Eosinofílica humana e o A. Costaricensis é o agente causal da Angiostrongilíase Abdominal ou Intestinal”. (SES/SP, 2010)
Neuhauss et.al.(p.49, 2007) realizou uma pesquisa onde infectou, experimentalmente, Achatinas asselvajados e também de cativeiro com larvas de A. costaricensis e A. Cantonensis. O resultado foi muito esclarecedor pois determinou que os caramujos africanos no sul do Brasil não são hospedeiros permissíveis para as duas espécies de Angiostrongylus, não representando, portanto, um risco significativo para a transmissão destes parasitas.
A pesquisa também reporta o resultado de exames parasitológicos realizados em caracóis asselvajados no estado de Santa Catarina; de todos os 244 animais examinados, apenas 1 estava parasitado por larvas de metastrongilídeos e não, necessariamente, das duas espécies acima.
Contra fatos, não há argumentos. O risco que corremos em contrair uma das parasitoses citadas através do Achatina fulica, mais de 22 anos depois de sua introdução no país, demonstrou-se ser insignificante se comparado ao risco que corremos em adquirí-las a partir de lesmas nativas da família Veronicellidae, principais hospedeiros intermediários de Angiostrongylus costaricencis no Brasil. (NEUHAUSS, 2007 apud ALICATA 1965, MORERA 1973)
Em uma localidade rural em Nova Itaberaba (SC) a lesma nativa Sarasinula linguaeformis apresentou-se como praga agrícola. O exame parasitológico dessas lesmas demonstrou infestação pelo A. costaricencis em 43 de 50 animais examinados. A prevalência de 86% e as cargas parasitárias são as mais altas registradas até o momento no Brasil. O S. linguaeformis é a primeira espécie do gênero Sarasinula a ser identificado como hospedeiro intermediário do A. costaricencis no sul do país. (LAITANO, 2001, pag. 1) E até 2001 não havia nenhum caso documentado de Angiostrongilíase abdominal no município de Nova Itabera, embora se acredite que toda a região sudoeste de Santa Catarina seja endêmica para esta parasitose e, muito provavelmente, a sua ocorrência não é relatada, unicamente, devido, talvez, a carência de diagnóstico.
Espécimes de Sarasinula marginata, outra lesma nativa, coletadas em hortas e jardins residenciais de Belo Horizonte, Minas Gerais, também demonstrou suscetibilidade ao Angiostrongylus costaricensis em laboratório, com uma positividade de 80%. (LIMA, Lais Clark et al., 1992, pag. 117)
Outro estudo realizado em três localidades no sul do Brasil levou à identificação de outras lesmas da mesma família como hospedeiros de A. costaricensis: o Limacus flavus e o pequeno caracol de jardim Bradybaena similaris. (TEXEIRA et al, 1993, pag. 487)
De acordo com SILVA, (2003, pg. 6) existem no Brasil registros de angiostrongilose abdominal no Distrito Federal, São Paulo, Espírito Santo, Minas Gerais e principalmente nos estados da região sul. [...] Vale ressaltar que os casos de angiostrongilose abdominal identificados no Brasil não tiveram relação com A. fulica e experimentos recentes demonstraram que essa espécie, até o presente, não representa risco significativo para a Saúde Pública, pelo baixo potencial de transmissão que apresenta.
No entanto, Caldeira et al (2007, pg. 887-889) diagnosticaram pela primeira vez moluscos naturalmente infectados com Angiostrongylus cantonensis no Brasil, em Vitória, ES, “um caso clínico de meningoencefalite eosinofílica que resultou em um óbito dez dias após a ingestão de três caramujos africanos (Achatina fulica) reportado em um encontro regional em 2006 (CALDEIRA, 2007, pag. 887 apud AVS Moll, G Zanini e C Graeff-Teixeira) O
segundo caso foi relatado em Recife (PE), de acordo com Lima et.al. (2009, pag. 3). Isso significa uma média de um óbito a cada onze anos. Ambas são cidades portuárias que devem ter trazido roedores contaminados.
Só para se ter uma idéia, o percentual de óbitos humanos no mesmo período de tempo, 23 anos (1980 a 2003), produzidos pela esquistossomose, uma doença grave, transmitida pelo caramujo do gênero Biomphalaria, nativo do Brasil, de acordo com Ferreira (2010, pg. 69) foi responsável por “14.463 óbitos”, 628 mortes por ano ou 7231 óbitos por “barriga d’água” para cada diagnóstico de meningite eoninofílica atribuído ao caracol africano.
Nos diversos países que fazem fronteira com o Brasil, por exemplo, alguns não se preocupam com o Achatina atualmente: “em la Argentina se lo encuentra en las provincias de Corrientes y Misiones” (BARBADO, 2004, pag. 22). Na opinião do Engenheiro Marcelo García do Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria (INTA), em Cañuelas, Argentina, através de e-mail enviado para o projeto@caramujoafricano.com: “No tenemos noticias de que halla Achatina en nuestro país, es um caracol que requiere climas mas bien subtropicales o tropicales, por lo que si es plaga en Brasil, puede que halla pasado a Misiones, pero no lo conozco. En Buenos Aires hay un Achatina muy pequeño, pero que no es fulica y que se encuentra en los jardines, aunque depende de los años aparece y desaparece”.
Felizmente também não têm sido reportados outros casos de Achatina fulica causando prejuízos significativos à agricultura e nenhum caso, até onde se sabe, onde ele tenha contribuído para a extinção de alguma espécie nativa.
Com a introdução dessa nova espécie os helicicultores brasileiros acreditaram ter encontrando um caracol resistente, prolífero, precoce e, principalmente, adaptado ao nosso clima, a espécie ideal para substituir o Helix aspersa, a espécie européia mais criada na época. imagine então, como foi decepcionante o IBAMA ter proibido a sua criação no Brasil.
É uma inverdade afirmar que os criadores desfizeram-se de seus animais simplesmente porque a atividade era antieconômica, conforme se lê, frequentemente. Antes do IBAMA proibir a sua criação no país, muito provavelmente, devido à pressão exercida pela imprensa, iriam ser inauguradas no estado de São Paulo, cooperativas destinadas à industrialização do Achatina. Isso iria resolver, definitivamente, a questão da comercialização, o principal obstáculo, frequentemente apontado ao crescimento da atividade no Brasil.
Mas no momento em que a sua criação passou a constituir-se em crime ambiental, muitos criadores desfizeram-se de seus animais, simplesmente, jogando-os fora, ainda vivos.
Eu diria que a ampla divulgação de declarações alarmistas e inconsistentes, a respeito do risco potencial desta espécie, tenha sido o grande responsável pela acelerada infestação do ambiente urbano e rural.
Uma vez libertados, praticamente, ao mesmo tempo, em diversos estados brasileiros, oriundo de criatórios que passaram a ser considerados “ilegais”, de um momento para o outro, o caramujo possuidor de grande prolificidade, resistência a doenças e praticamente sem predadores naturais, espalhou-se com uma grande velocidade, estando presente hoje, em quase todos os estados brasileiros.
Na década de 80, como diretor tecnocientífico da Associação de Helicicultores do Rio de Janeiro (AHRJ), a primeira associação de criadores do país, sediada no Rio de Janeiro, percorri criatórios em várias cidades no estado do Rio de Janeiro. Exames parasitológicos e histopatológicos foram realizados e uma grande incidência de nematódeos, não identificados por mim na época, foi encontrada em caracóis do gênero Helix aspersa, outra espécie exótica introduzida na década de 70.
Sob o ponto de vista da saúde pública todos os animais consumidos pelo homem, domésticos ou silvestres, podem transmitir zoonoses. Do ponto de vista higiênico-sanitário, a carne de diversas espécies domésticas consumidas diariamente pela população é capaz de transmitir antropozoonoses mais prejudiciais, inclusive, do que as produzidas pelos nematódeos Angiostrongylus costaricensis e A. Cantonensis. Um outro artigo, publicado na revista Cadernos de Saúde Pública da Fiocruz, avaliou a mortalidade relacionada à cisticercose, uma zoonose transmitida quando ingerimos carne de porco mal cozida e nos contaminamos com larvas do parasita Taenia solium. De acordo com Marques (p.1, 2010) o médico Augusto Hasiak Santo, da USP, foram identificadas entre 1985 e 2004, 1.570 mortes relacionas direta e indiretamente à cisticercose, uma média de 82 mortes por ano apenas no estado de São Paulo.
No entanto, a evolução das normas sanitárias apropriadas à criação e ao abate desses animais contribuiu, decisivamente, para a superação destes riscos e nem por isso, deixaram de serem consumidas. A correta profilaxia constitui instrumento sanitário indispensável para a criação racional de qualquer animal. Tais cuidados devem, simplesmente, serem extrapolados para o Achatina fulica que, infelizmente, tem sido alvo de uma “caça as bruxas”.
A expansão da agropecuária, especialmente, próxima as áreas naturais em bom estado de conservação, gerou um estreito vínculo entre as populações humanas, as de animais domésticos e as silvestres, “favorecendo a disseminação de agentes infecciosos e parasitários para novos hospedeiros e ambientes, estabelecendo-se assim novas relações entre hospedeiros e parasitas, e novos nichos ecológicos na cadeia de transmissão das doenças”. (CORRÊA e PASSOS apud SILVA, 2003). Favorecendo o aparecimento de zoonoses, “doenças que não eram conhecidas ou que já não possuíam importância epidemiológica, [...] em surtos ou epidemias numa população e região [...] denominadas como ‘emergentes’ ”. (SILVA, 2003, pag.1)
De acordo com Silva, 2010, o Dr. Abdussalam, chefe dos serviços veterinários da Organização Mundial da Saúde (OMS) afirmou que: a escassez da informação sobre a eco-epidemiologia dos animais selvagens, é um dos fatores que provocam dúvidas e falhas quando se procura sua utilização no estudo e controle de zoonoses. Neste contexto, os médicos veterinários, biólogos, zootecnistas, agrônomos, sociólogos e demais profissionais, possuem uma importante função no manejo da vida silvestre e na medicina da conservação. (SILVA, p. 1, 2008)
Nem a população urbana está livre das zoonoses por morarem nos grandes centros no Brasil, apesar de possuir uma das melhores legislações ambientais do mundo, “é bastante comum estes animais silvestres e exóticos serem encaminhados às clínicas veterinárias, zôos, centros de triagem, expondo os profissionais e tratadores a um possível risco de contrair zoonoses”. (CORREIA e PASSOS, 2001 apud SILVA, p.1, 2008)
A população brasileira, com raras exceções, não se tem o hábito alimentar de ingerir caracóis como em outros países, no entanto, o Achatina fulica tem enorme potencial zootécnico, farmacológico e nutricional e, portanto, pode e deve ser utilizado pela população como alternativa alimentar. No entanto, temos antes que desmistificar o “exagero” criado pela imprensa ao divulgar teorias não comprovadas de que a espécie invasora seria capaz de transmitir, em larga escala, doenças muito graves a espécie humana, divulgadas através de campanhas em todo o território nacional.
Uma vez que o risco em contrair enfermidades com o Achatina é muito pequena, como já ficou claramente comprovada, o que temos que fazer é elaborar normas técnicas para tornar ainda mais seguro o seu consumo. O controle da população invasora do Caramujo Africano na natureza pode ser feito através do estímulo ao seu consumo pela população, única forma descrita por Prasadi (2004) como eficiente até agora na China, o único país do planeta que está conseguindo controlar essa espécie invasora, minimizando o seu risco ecológico.
Em 2003 houve uma audiência pública na prefeitura de Peruíbe, estância turística no litoral de São Paulo. O tema discutido foi a invasão do Caramujo Africano na comunidade e as alternativas para o seu controle. Ninguém falava dos riscos ambientais na ocasião, a grande preocupação dos moradores na ocasião, por conta da histeria coletiva, era a possibilidade de transmissão do Angiostrongylus cantonensis e o Angiostrongylus costaricensis. Não houve espaço nessa reunião para argumentos em prol da sua utilização econômica ou farmacológica; o pânico estimulado por entidades das mais distintas origens impediu o livre raciocínio. Eu estive presente nesta audiência e fui a única pessoa a solicitar a palavra para defendê-lo e como já se pode imaginar, fui voto vencido: 1 contra 200. “Mas eu sou brasileiro e não desisto nunca”! ☼
Referências:
BARBADO, José Luis. Cria de Caracoles. 1ª Edição. Buenos Aires. Editora: Albatros, 2004.
BERTRAN, Paulo. História da Terra e do Homem no Planalto Central: eco-história do Distrito Federal do indígena ao colonizador. Disponível em:
CALDEIRA, Roberta Lima et al. First Record of molluscs naturally infected with Angiostrongylus cantonensis (Chen, 1035) (Nematoda:Metastrongylidae) in Brasil. Mem Inst. Oswaldo Cruz, Rio de Janeiro, Vol. 102(7): 887-889, 2007. Disponível em:
LAITANO, Antonio Carlo, GENRO, Júlia Pasquali, FONTOURA, Ricardo, BRANCO, Susana Siqueira Lima, MAURER, Rafael Lucyk, GRAEFF-TEIXEIRA, Carlos, MILANEZ, José Maria, CHIARADIA, Luís Antônio e THOMÉ, José Willibaldo. Report on the ocurrence of Angiostrongylus costaricensis in southern Brazil, in a new intermediate host from the genus Sarasinula (Veronicellidae, Gastropoda). Rev. Soc. Bras. Med. Trop. vol.34 no.1 Uberaba, Jan/Feb. 2001.
LIMA, Lais Clark et al. Sarasinula marginata (Semper, 1885) (Mollusca, Soleolifera) de Belo Horizonte (MG, Brazil) como hospedeira intermediária potencial do Angiostrongylus costaricencis. Morera & Céspedes, 1971. Rev. Inst. Med. trop. S. Paulo [online]. 1992, vol.34, n.2, pp. 117-120. ISSN 0036-4665. doi: 10.1590/S0036-46651992000200006.
NEUHAUSS, Erli; FITARELLI, Monaliza; ROMANZINI, Juliano; GRAEFFE-TEIXEIRA, Carlos. Low susceptibility of Achatina fulica from Brazil to infection with Angiostrongylus costaricensis e A. Cantonensis. Pontificia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS) e Laboratório de Biologia Parasitária, Faculdade de Biociências da PUCRS. Porto Alegre, RS, 2007.
NUT/FS/UnB – ATAN/DAB/SPS. Alimentação e Cultura. Disponível em:
RIBAS, Jaceguay. Criação de Caracóis. Nova opção econômica brasileira. Editora Nobel, São Paulo, 1894.
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TEIXEIRA, Carlos Graeff et al. On the diversity of mollusc intermediate hosts of Angiostrongylus costaricensis. Morera & Cespedes, 1971 in southern Brazil. Mem. Inst. Oswaldo Cruz [online]. 1993, vol.88, n.3, pp. 487-489. ISSN 0074-0276. doi: 10.1590/S0074-02761993000300020.
quinta-feira, 27 de janeiro de 2011

Curso intensivo a distancia
TORTUGAS MARINAS:
INTRODUCCIÓN A SU BIOLOGÍA, CONSERVACIÓN Y RESCATE
Las tortugas marinas, especies de fascinante naturaleza, han sido y son objeto de estudio de numerosas instituciones y grupos, que en el afán de protegerlas, no han escatimado esfuerzos a la hora de generar movimientos internacionales para lograr legislación y llevar a cabo diversos proyectos de conservación para su protección.
Miles de tortugas marinas han muerto en los últimos 20 años debido a que fueron capturadas accidentalmente en redes de pesca o enganchadas en palangres. A esto debemos agregar que a lo largo de la historia las tortugas marinas han sido comercializadas como comida exótica, aceite, cosméticos, cuero, utensillos, mascotas o adornos. Particularmente, en los últimos 100 años, infinidad de tortugas carey han sido cazadas debido al alto valor de su caparazón.
Cada año, más hábitats de tortugas marinas son destruidos por el desarrollo de complejos turísticos costeros, por fenómenos naturales de erosión y acreción continental, por la contaminación costera y el cambio climático.
En el caso particular de la contaminación costera y marina, el daño las afecta de diversas maneras: por una parte, gran número mueren cada año por la ingesta de bolsas u objetos plásticos; por otra, sólo el derrame petrolero último ocurrido en el Golfo de México causó la muerte de 470 ejemplares. Estos desechos químicos arrojados al mar, debilitan el sistema inmunológico de las tortugas, interrumpen la conducta de anidación y la orientación de las crías para las siguientes posturas y por lo tanto, el daño futuro es increíblemente mayor al presente.
Por último, el cambio climático parecería impactar en los radios sexuales de las crías, incrementando la probabilidad de epidemias y aumentando la frecuencia de alteraciones ambientales de consecuencias funestas para las playas de anidación.
Debido a las múltiples amenazas que enfrentan todas las especies de tortugas marinas, es necesario la aplicación de medidas urgentes de conservación para eliminar o mitigar los problemas ambientales que limitan su supervivencia tanto en el mar como en sus playas de anidación y para favorecer por supuesto, el aumento de sus poblaciones a nivel mundial.
Es así como numerosos voluntarios, investigadores y profesionales de las más diversas áreas de la biología, veterinaria, ciencias ambientales y otras, no dudan en organizar capacitaciones para concientización, rescatar subproductos de tortugas del tráfico ilegal y hasta pasarse noches enteras de vigilia a orillas de una playa, esperando pacientemente que las tortugas terminen su postura mientras protegen nidos y huevos de saqueos y destrucción por parte de seres humanos irracionales que ponen en jaque continuamente las diversas poblaciones a nivel mundial.
Tal es el caso de Francisco Velásquez, Licenciado en Biología, 2004, y perteneciente al CICTMAR (Centro de Investigación y Conservación de las tortugas marinas) de Venezuela, cuya valiosa experiencia ha sido volcada en este curso sobre biología y conservación de tortugas marinas en el afán de generar conciencia y brindar conocimiento para la protección de estos maravillosos animales, formando educandos que puedan insertarse en diversos proyectos y grupos de conservación de tortugas marinas de todo el mundo.
OBJETIVO GENERAL
Capacitar sobre los aspectos eco-biológicos más importantes de las tortugas marinas y las posibles soluciones para la protección, conservación y restablecimiento de sus poblaciones a nivel mundial.
OBJETIVOS PARTICULARES
1) Capacitar respecto de la identificación de todas las especies de tortugas marinas, sus características biológicas y particularidades.
2) Conocer y comprender las necesidades de sus hábitats individuales.
3) Capacitar respecto de sus características de alimentación y anidación.
4) Capacitar respecto a las metodologías actuales para la toma de datos estimativos poblacionales en playas de anidación.
5) Capacitar respecto a técnicas de campo para el manejo de tortugas marinas en playas de anidación y zonas de alimentación.
6) Capacitar para la identificación de factores de riesgo que afectan las poblaciones de tortugas marinas y promover herramientas para su protección según la legislación existente sobre su conservación.
7) Capacitar respecto de los procedimientos para el rescate de tortugas marinas.
CONTENIDOS
PRÓLOGO
Las tortugas marinas, sirenas de todas las costas y océanos del mundo, se originaron hace 110 millones de años con el sub-orden Cryptodira. Las tortugas marinas son criaturas carismáticas y han fascinado desde todos los tiempos a los seres humanos, fascinación mitológica pasada, que hoy día se mantiene viva en numerosas culturas. Como ejemplo, citamos la historia de la “Madre Tortuga” en la Costa Atlántica de Nicaragua (Leer el documento: “La tortuga madre” en la sección anexos del Módulo 1) donde todavía permanece, así también como en el distante litoral de Ghana, cuyos habitantes no consumen ni matan las tortugas debido a que las veneran y las consideran deidades. Desafortunadamente esta no es la misma tendencia en las regiones occidental y central donde miles de tortugas son muertas para fines comerciales. Millones de tortugas marinas han nadado alguna vez nadaron por los océanos del mundo, pero ahora solo queda una parte de ellas. El presente curso esta diseñado para conocer la biología básica de las tortugas marinas, sus hábitos reproductivos, ecológicos, nutricionales, estudios de poblaciones en playas de anidación y en áreas de alimentación. Además de conocer las causas de su disminución y como podemos trabajar para poder protegerlas y conservarlas, a través de medidas de conservación, promulgación de leyes a nivel regional, nacional e internacional.
Si los estudiantes, sea cual fuese su papel en la sociedad, consiguen hacerse una idea cabal de los objetivos, métodos y la importancia de conservar a estos fascinantes quelonios, y si se ven impelidos a cambiar de alguna manera su vida cotidiana para ayudar a conservar las tortugas marinas en el planeta, este curso habrá cumplido su propósito.
“Cuando el último individuo de una raza de seres vivientes no respire más, otro, otro cielo y otra tierra deben desaparecer antes de que uno pueda estar de nuevo" (William Beebe).
Entonces: vamos a trabajar juntos para asegurar que la ultima tortuga no desaparezca d nuestros océanos.
Francisco Velázquez.
MÓDULO 1 - GENERALIDADES SOBRE LAS TORTUGAS MARINAS.
Unidad A - Introducción a su origen y evolución.
Unidad B - Introducción a la biología de las tortugas marinas.
MÓDULO 2 - TAXONOMÍA E IDENTIFICACIÓN DE ESPECIES. BIOLOGIA REPRODUCTIVA
Unidad A - Taxonomía. Morfología externa e identificación de las especies más usuales de encontrar.
Unidad B - Introducción a la biología reproductiva de las tortugas marinas. Adultos. Distribución. Talla y Maduración. Conducta Reproductiva. Filopatría. Periodicidad de anidación. Cortejo y apareamiento. Proceso de Anidación.
Unidad C - Potencial Reproductivo. Forma y talla de los huevos. Número de huevos y tamaño de la nidada.
Unidad D – Embriones. Fertilidad e infertilidad. Desarrollo embrionario. Ambiente del nido.
Unidad E – Crías. Proceso de eclosión. Emergencia de crías. Tasas: éxito de eclosión, emergencia y reclutamiento al mar.
MÓDULO 3 - ESTUDIOS A NIVEL DE POBLACIONES Y DE HÁBITATS
Unidad A - Estudios de hábitats. Prospecciones poblacionales (aéreas y terrestres) en playas de anidación. Estudios de poblaciones en playas de arribadas.
Unidad B - Estudios en hábitats de alimentación: captura y manejo de tortugas. Estudios aéreos en hábitats de alimentación.
Unidad C - Estimación del tamaño de la población. Identificación de poblaciones.
MÓDULO 4 - ECOLOGÍA DE LA ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN DE LAS TORTUGAS MARINAS.
Unidad A - Introducción y ecología de la alimentación de la Tortuga Verde (Chelonia mydas), La Tortuga Cabezona (Caretta caretta), La Tortuga Carey (Eretmochelys imbricata), La Tortuga Lora (Lepidochelys kempi), La Tortuga Guaragua o Maní (Lepidochelys olivácea), La Tortuga Aplanada (Natator depressus) y La Tortuga Laúd o Cardón (Dermochelys coriácea).
Unidad B: Selección de la dieta. Rol de las tortugas marinas en la estructuración de las comunidades existentes en los hábitats de alimentación.
Unidad C: Nutrición y alimentación de las tortugas marinas.
Valores nutricionales de la alimentación de las tortugas marinas. Procesos digestivos.
Unidad D: Efectos antropogénicos en la ecología de la alimentación y nutrición. Desechos marinos, pescas comerciales, degradación de hábitats de alimentación.
MÓDULO 5 - METODOLOGÍAS Y PROCEDIMIENTOS PARA LA COLECTA DE DATOS A CAMPO.
Unidad A: La importancia del diseño experimental. Sistemas de adquisición de datos para el seguimiento del comportamiento y registro de parámetros fisiológicos de tortugas marinas. Confección de bases de datos.
Unidad B: Técnicas para la medición de tortugas marinas. Periodicidad en la anidación. Comportamiento entre anidaciones. Ciclos reproductivos y aspectos endocrinológicos que se deben conocer.
Unidad C: Determinación del tamaño de la nidada. Sexaje de crías. Estimación de la proporción sexual en playas de anidación. Determinación del sexo de tortugas marinas en las zonas de alimentación. Medición del crecimiento en tortugas marinas.
Unidad D: Utilización y manejo de redes de recuperación y monitoreo de tortugas varadas. Recopilación oral de datos varios: entrevistas.
MODULO 6 - CAUSAS DE LA DISMINUCIÓN DE LAS POBLACIONES DE TORTUGAS MARINAS EN EL MUNDO. MEDIDAS DE CONSERVACIÓN PARA LAS TORTUGAS MARINAS. LEGISLACIÓN INTERNACIONAL. TRÁFICO DE SUBPRODUCTOS.
Unidad A: Involución de las poblaciones de tortugas marinas en el Caribe, Océano Pacifico e Indo pacifico. Ejemplos de poblaciones erradicadas de tortugas marinas en el mundo. Impacto del calentamiento global en las poblaciones de tortugas marinas. Litorales cambiantes: el caso de las Guayanas. Caza furtiva en alta mar y en las playas de anidación. Saqueo de huevos. Impacto de la contaminación lumínica en crías, juveniles y adultos. Extracción de arena. Tráfico de vehículos. Derrames petroleros. Otras contaminaciones.
Unidad B: Protección de adultos y hábitats de alimentación. Protección de playas de anidación. Establecimiento de nuevas áreas de protección, viveros y crianza en cautiverio. Educación ambiental. Bienestar comunitario y tortugas marinas. Ecoturismo.
Unidad C: Legislación en Venezuela, Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. Estrategia global de biodiversidad. IUCN: Unión mundial para la naturaleza. Programa de las naciones unidas para el medio ambiente (PNUMA). Estrategia global para la conservación de las tortugas marinas del grupo de especialistas en tortugas marinas (MTSG/SSC/IUCN). Widecast. Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestre (CITES). Convención interamericana para la protección y conservación de las tortugas marinas.
MODULO 7 – RESCATE DE TORTUGAS MARINAS
Unidad A: Prólogo. Unidad B: Tortugas heridas: evaluación inicial. Unidad C: Primeros Auxilios. Unidad D: El botiquín de rescate. Unidad E: Pasos a seguir. Unidad F: Registros. Unidad G: Procedimiento para con crías / huevos.
Unidad H: Cuando liberar.
MODALIDAD: A distancia (online)
INICIO: 24 de febrero, 2011
DURACIÓN: 2 meses (máximo)
COSTO TOTAL: Un pago de $ 800.- (Argentinos) / U$S 205.- (Extranjeros)
MEDIOS DE PAGO DISPONIBLES:
- Depósito bancario.
- Transferencia bancaria.
- Tarjeta de crédito*.
- Giro postal (Western Union - Money Gram).
FINANCIACIÓN CON TARJETA DE CRÉDITO hasta en 18 cuotas*
*Válida para tarjetas emitidas en la Argentina
INFORMES E INSCRIPCIONES
www.grupo-inn.net I info@grupo-inn.net
Tel. 054 011 4816-3513 I Cel. 054 011 153-278-4079
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